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Todo el mundo debe saberlo



ESTRIBILLO:
Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.


Con qué palabras diría,
que no es llanto,
que son lágrimas de alegría.
Yo lo he visto, me sonreía,
está vivo, era Él.

Como un susurro se oía,
era su voz, me llamó "María".
Yo lo he visto, me sonreía,
Él estaba junto a mí.

ESTRIBILLO.

Ángeles nos han hablado,
delante del sepulcro abandonado:
"El Señor ha resucitado,
está vivo, no está aquí".
Sin respiro por el camino,
gritando fuerte a todos
que Él está vivo,
todo el mundo debe saberlo,
vive ahora, vive aquí.

ESTRIBILLO.

Alba, presagio de un tiempo,
que renueva la vida del universo,
todo nos habla de eterno
porque Él resucitó.

Dejan sus llagas su Gloria,
huellas vivas dentro de
nuestra historia,
signos de un amor que no muere,
vive siempre, vive hoy.

ESTRIBILLO.

Este es el día en que actuó el Señor



ESTRIBILLO:
Éste es el día
en que actuó el Señor;
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Dad gracias al Señor
porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¡Aleluya, aleluya!


Que lo diga la casa de Israel:
“Es eterna su misericordia”
Que lo diga la casa de Aarón:
“Es eterna su misericordia”
Que lo digan los fieles del Señor:
“Es eterna su misericordia”.

ESTRIBILLO.

Escuchad, hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
"La diestra del Señor es poderosa,
es excelsa la diestra del Señor”
"La diestra del Señor es poderosa,
es excelsa la diestra del Señor”.
ESTRIBILLO.

Abridme las puertas del triunfo
y entraré para dar gracias al Señor.
Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Yo no he de morir, yo viviré,
para contar las hazañas del Señor.

ESTRIBILLO.

La piedra que el cantero desechó
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
esto ha sido un milagro patente.
Te doy gracias porque me escuchaste,
porque fuiste mi salvación.

ESTRIBILLO.

Tú eres nuestra Pascua



ESTRIBILLO:
Tú eres nuestra Pascua,
Señor resucitado.
Aleluya, aleluya.

Haz que, al partir tu Pan,
estemos a Tu lado.
(2 veces).


Yo soy el Pan vivo,
bajado del cielo,
quien come de este Pan,
vive para siempre,
quien come de este Pan,
vive para siempre.

ESTRIBILLO.
Mi Cuerpo hecho Pan,
mi Sangre hecha Vino,
ése es el manjar
de vuestro camino.
Ése es el manjar
de vuestro camino.

ESTRIBILLO.

Yo soy el Camino,
que lleva a la Vida,
quien viene en pos de Mí,
tiene vida eterna,
quien viene en pos de Mí,
tiene vida eterna.

ESTRIBILLO.

Un cántico nuevo



ESTRIBILLO:
¡Un cántico nuevo cantad al Señor!
(2 veces).
¡Triunfó de la muerte el Hijo de Dios!
(2 veces).


Cantad, las naciones,
los pueblos del orbe,
decid a los hombres que resucitó.
¡Cantad aleluya! ¡Aleluya!

ESTRIBILLO.

Los ríos que danzan,
las nueves que lloran,
las altas montañas,
los bosques sin sol.
¡Cantad aleluya! ¡Aleluya!
ESTRIBILLO.

El mar jubiloso se adorna de nácar,
y viste la tierra su intenso verdor.
¡Cantad aleluya! ¡Aleluya!

ESTRIBILLO.

Su brazo esforzado trazó poderoso
la historia más bella de la salvación.
¡Cantad aleluya! ¡Aleluya!

ESTRIBILLO.

Cristo, Luz de los Pueblos



ESTRIBILLO:
Proclamemos el reino de la Vida,
aclamemos el triunfo del Señor,
celebremos ya todos redimidos,
el banquete del Pan y del Amor.

¡Cristo, Luz de los Pueblos!
¡Aleluya!
¡Cristo, Luz de los Pueblos!
Pascua y liberación.


Por todos los caminos de la tierra,
llegamos hasta Ti.
Cargados de pesares y esperanzas,
te buscamos a Ti.
Tu mesa es nuestro mundo,
que el pan multiplicaste,
Tu vino nos alegra el corazón.

ESTRIBILLO.
Sembraste el Evangelio
en nuestros surcos,
florece la Verdad.
Madura contra el hambre el fruto cierto
de la fraternidad.
Tu amor y Tu justicia
destruyen las fronteras,
la paz es fin de la tribulación.

ESTRIBILLO.

Haremos de esta tierra ya Tu casa,
la nueva humanidad.
Unidos los hermanos brindaremos
con Tu vino y Tu pan,
De gozo revestidos la vida cantaremos,
que nos ganaste en Tu Resurrección.

ESTRIBILLO.

Quédate junto a nosotros



ESTRIBILLO:
Quédate junto a nosotros
que la tarde está cayendo,
pues sin Ti a nuestro lado,
nada hay justo, nada hay bueno.


Caminamos solos por nuestro camino,
cuando vemos a la vera un peregrino,
nuestros ojos ciegos de tanto penar,
se nos llenan de vida,
se nos llenan de paz.

ESTRIBILLO.
Buen amigo, quédate a nuestro lado,
pues el día ya sin luces se ha quedado.
Con nosotros quédate para cenar,
y comparte mi mesa y comparte mi pan.

ESTRIBILLO.

Tus palabras fueron la luz de mi espera,
y nos diste una fe más verdadera.
Al sentarnos junto a Ti para cenar,
conocimos quién eras al partirnos el pan.

ESTRIBILLO.

Racimo y Trigal



Racimo y trigal,
hoy Te presentamos,
maná celestial
hoy el Señor nos da.
Como manjar,
Él pone en nuestras manos
el Pan de la eternidad.
Como manjar,
Él pone en nuestras manos
el Pan de fraternidad.

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

En torno al Altar,
somos sus invitados,
en torno al Altar,
Él esperando está.
Como manjar,
Él pone en nuestras manos
el Pan de la eternidad.
Como manjar,
Él pone en nuestras manos
el Pan de fraternidad.

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!
Tristeza y dolor,
corren por nuestros labios,
pureza y amor,
trae nuestro Señor.
Viene mi Amor,
y Él pone en nuestras manos
el Pan de la comunión.
Viene mi Amor,
y Él pone en nuestras manos
el Pan de la salvación.

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

La Cena Pascual,
hoy hemos celebrado,
la Cena Pascual,
signo de hermandad.
Gracias Señor,
gracias por Tu presencia
y gracias por Tu amistad.
Gracias Señor,
gracias por Tu presencia
y gracias por Tu amistad.

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

Cristo, alegría del mundo



ESTRIBILLO:
Cristo, alegría del mundo,
resplandor de la gloria del Padre.
¡Bendita la mañana que anuncia
tu esplendor al universo!


En el día primero,
tu resurrección alegraba
el corazón del Padre.
En el día primero,
vio que todas las cosas
eran buenas porque
participaban de tu gloria.

ESTRIBILLO.
La mañana celebra tu resurrección
y se alegra con claridad de Pascua.
Se levanta la tierra
como un joven discípulo en tu busca,
sabiendo que el sepulcro está vacío.

ESTRIBILLO.

En la clara mañana,
tu sagrada luz se difunde
como una gracia nueva.
Que nosotros vivamos
como hijos de luz y no pequemos
contra la claridad de tu presencia.

ESTRIBILLO.

Mujeres Santas de Jerusalén



Mujeres santas de Jerusalén,
al alba corren a ungir al Señor.
De aromas llenan el amanecer.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Abrid los ojos, la tumba mirad,
resucitado ya vive el Señor.
Ésta es la nueva
que habéis de anunciar.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Triunfó la vida, la muerte acabó,
ya mi Señor ha vencido en la cruz.
El odio huya y brote el amor.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

En el cenáculo todos están,
pasmados oyen la voz de Jesús:
"Hermanos míos, os traigo la paz"
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

De su costado nos da de beber,
su sangre y agua nos han de saciar.
La vida entera podrá florecer.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Cantadle, pueblo que él se adquirió,
nos ha librado de la esclavitud.
Por sus ovejas la vida entregó.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Los redimidos su nombre cantad,
en esta fiesta de Resurrección.
Démosle gracias por tanta bondad.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Por los caminos miradlos volver,
hay regocijo en torno a Sión.
Gritad a coro en Jerusalén.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Entrad en Pascua, lo nuevo gustad,
que venga el reino de nuestro Señor.
Partid el pan de la sinceridad.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Hambrientos todos venid a comer,
que se ha inmolado
el Cordero Pascual.
Su misma vida nos quiere ofrecer.
Aleluya. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Canta con júbilo



Canta con júbilo
en este día de gracia.
Canta con júbilo
en esta fiesta de Pascua.

ESTRIBILLO:
Resucitó, resucitó mi Señor,
resucitó mi esperanza.


Brille tu lámpara,
brille con fuerza tu llama.
Cesen tus lágrimas
al contemplar su mirada.

ESTRIBILLO.
Canten los ángeles
al que alegró la mañana.
Suene la música
al escuchar sus palabras.

ESTRIBILLO.

Un nuevo Espíritu
bate en la tierra sus alas.
Canta aleluya
al encenderse su llama.

ESTRIBILLO.

Alegrémonos hermanos



Alegrémonos hermanos,
el Señor resucitó, ¡Aleluya!
De la muerte nos salvó,
el amor de nuestro Dios.
¡Aleluya!

ESTRIBILLO:
Su Palabra es la verdad,
es la vida, es el camino
que nos guía.
¡Aleluya, Aleluya, alegría!


Por senderos y caminos,
Él sembraba su Palabra, ¡Aleluya!
Y su amor fue la semilla,
que dio frutos de esperanza.
¡Aleluya!

ESTRIBILLO.

Cristo es sombra que protege,
Cristo es casa que cobija, ¡Aleluya!
Cristo es agua que refresca,
Cristo es pan que da la vida.
¡Aleluya!
ESTRIBILLO.

El Señor es la esperanza,
del que no encuentra un camino,
¡Aleluya!
El Señor es el amigo,
del que ya no tiene amigos.
¡Aleluya!

ESTRIBILLO.

El Señor está apoyando,
con su fuerza y su verdad,
¡Aleluya!
Los intentos de quien busca,
una nueva humanidad.
¡Aleluya!

ESTRIBILLO.

Nuestra Pascua



ESTRIBILLO:
Nuestra Pascua inmolada,
¡Aleluya!
Es Cristo, el Señor,
¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!


¡Pascua sagrada!
¡Oh, fiesta de la luz!
Despierta tú que duermes
y el Señor te alumbrará.

ESTRIBILLO.

¡Pascua sagrada!
¡Oh, fiesta universal!
El mundo renovado
canta un himno a su Señor.

ESTRIBILLO.

¡Pascua sagrada!
¡Victoria de la cruz!
La muerte derrotada
ha perdido su aguijón.

ESTRIBILLO.
¡Pascua sagrada!
¡Eterna novedad!
Dejad el hombre viejo,
revestíos del Señor.

ESTRIBILLO.

¡Pascua sagrada!
¡Oh, noche bautismal!
Del seno de las aguas
renacemos al Señor.

ESTRIBILLO.

¡Pascua sagrada!
Cantemos al Señor,
vivamos la alegría
dada a luz en el dolor.

ESTRIBILLO.

¡Pascua sagrada!
La sala del festín,
se llena de invitados
que celebran al Señor.

ESTRIBILLO.

Cristo resucitó, ¡Aleluya!



ESTRIBILLO:

Cristo resucitó, ¡Aleluya!
La Vida venció a la muerte,
¡Aleluya!
Por toda la tierra canta
el pueblo de bautizados,
¡Aleluya! ¡Aleluya!


Bendecid pueblos a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas.

ESTRIBILLO.

Dad gracias al Señor,
porque es bueno, porque
es eterna su misericordia.

ESTRIBILLO.

Digan los fieles del Señor,
eterna es su misericordia.
ESTRIBILLO.

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.

ESTRIBILLO.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

ESTRIBILLO.

Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
el Señor es Dios, Él nos ilumina.

ESTRIBILLO.

Éste es el día que hizo el Señor,
sea nuestra alegría y nuestro gozo.

ESTRIBILLO.


Letanías de los Santos (Vigilia Pascual)



Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.


Santa María, Madre de Dios,
San Miguel,
Santos ángeles de Dios,
San Juan Bautista,
San José,
Santos Pedro y Pablo,
San Andrés,
San Juan,
Santa María Magdalena,
San Esteban,
San Ignacio de Antioquía,
San Lorenzo,
Santas Perpetua y Felicidad,
Santa Inés,
San Gregorio,
San Agustín,
San Atanasio,
San Basilio,
San Martín,
San Benito,
Santos Francisco y Domingo,
San Francisco Javier,
San Juan María Vianney,
Santa Catalina de Siena,
Santa Teresa de Jesús,
Santos y santas de Dios,


Muéstrate propicio,
De todo mal,
De todo pecado,
De la muerte eterna,
Por tu encarnación,
Por tu muerte y resurrección,
Por el envío del Espíritu Santo,


Nosotros, que somos pecadores,

Si hay bautizandos:
Para que regeneres a estos elegidos
con la gracia del bautismo,


Si no hay bautizandos:
Para que santifiques esta agua
en la que renacerán tus nuevos hijos,


Jesús, hijo de Dios vivo,

Cristo, óyenos,
Cristo, escúchanos,

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
rogad por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
rogad por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
rogad por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
rogad por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
rogad por nosotros.

líbranos, Señor.
líbranos, Señor.
líbranos, Señor.
líbranos, Señor.
líbranos, Señor.
líbranos, Señor.
líbranos, Señor.

te rogamos, óyenos.



te rogamos, óyenos.



te rogamos, óyenos.

te rogamos, óyenos.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Pregón Pascual (Camino Neocatecumenal)



Exulten los coros de los ángeles,
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria,
aclame el triunfo
del Señor resucitado.
¡Alégrese la Tierra,
inundada por la nueva Luz!

¡El esplendor del Rey,
destruyó las tinieblas,
destruyó las tinieblas,
las tinieblas del mundo!

¡El esplendor del Rey,
destruyó las tinieblas,
destruyó las tinieblas,
las tinieblas del mundo!


Que se alegre
nuestra Madre la Iglesia,
resplandeciente
de la Gloria de su Señor,
y que en este lugar resuene unánime
la aclamación de un pueblo en fiesta.

V/: ¡El Señor esté con vosotros!
R/: ¡Y con tu espíritu!

V/: ¡Levantemos el corazón!
R/: ¡Lo tenemos levantado
hacia el Señor!

V/: ¡Demos gracias al Señor,
nuestro Dios!

R/: ¡Es justo y necesario!
R/: ¡Es justo y necesario!

Realmente es justo y necesario,
exaltar con el canto
la alegría del espíritu,
y elevar un himno
al Padre Todopoderoso,
y a su único Hijo, Jesucristo.

Él ha pagado por todos,
al eterno Padre,
la deuda de Adán, y con Su sangre,
derramada por amor, ha cancelado
la condena antigua del pecado.

¡Ésta es la Pascua,
en que se inmola el Cordero!
¡Ésta es la noche,
en que fueron liberados
nuestros padres de Egipto!
¡Ésta es la noche,
que nos salva de la oscuridad del mal!

¡Ésta es la noche,
en que Cristo ha vencido a la muerte,
y del infierno retorna victorioso!

¡Ésta es la noche,
en que Cristo ha vencido a la muerte,
y del infierno retorna victorioso!

¡Oh admirable
condescendencia de Tu amor!
¡Oh incomparable ternura y caridad!
¡Por rescatar al esclavo
has sacrificado al Hijo!

Sin el pecado de Adán,
Cristo no nos habría rescatado.
¡Oh feliz culpa que mereció
tan grande Redentor!
¡Oh feliz culpa!

¡Oh feliz culpa que mereció
tan grande Redentor!
¡Oh feliz culpa!


¡Oh noche maravillosa,
en que despojaste al faraón
y enriqueciste a Israel!

¡Oh noche maravillosa!
Tú sola conociste la hora
en que Cristo resucitó.

¡Oh noche que destruyes el pecado
y lavas todas nuestras culpas!

¡Oh noche realmente gloriosa,
que reconcilias al hombre
con su Dios!

¡Ésta es la noche,
en que Cristo ha vencido a la muerte,
y del infierno retorna victorioso!

¡Ésta es la noche,
en que Cristo ha vencido a la muerte,
y del infierno retorna victorioso!


En esta noche acepta, Padre Santo,
este sacrificio de alabanza,
que la Iglesia te ofrece,
por medio de sus ministros,
en la liturgia solemne de este Cirio,
que es signo de la nueva Luz.

Te rogamos, Señor, que este Cirio,
ofrecido en honor de tu Nombre,
brille radiante, llegue hasta Ti,
como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo,
lo encuentre encendido
el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso.

Que es Cristo, tu Hijo resucitado,
resucitado de la muerte.
Que es Cristo, tu Hijo resucitado,
resucitado de la muerte.

Amén, amén, amén.

Pregón Pascual Gregoriano



Exulten por fin,
los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria
de Rey tan poderoso,
que las trompetas
anuncien la salvación.


Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que radiante con el fulgor
del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el Orbe entero.

Alégrese también,
nuestra Madre la Iglesia,
revestida de Luz tan brillante;
resuene este Templo,
con las aclamaciones del pueblo.


Por eso, queridos hermanos,
que asistís a la admirable claridad
de esta Luz santa,
invocad conmigo la misericordia
de Dios omnipotente.

Para que aquel que, sin mérito mío,
me agregó al número de sus diáconos,
infundiendo el resplandor de su luz,
me ayude a cantar
las alabanzas de este Cirio.


V/: ¡El Señor esté con vosotros!
R/: ¡Y con tu espíritu!

V/: ¡Levantemos el corazón!
R/: ¡Lo tenemos levantado
hacia el Señor!

V/: ¡Demos gracias al Señor,
nuestro Dios!

R/: ¡Es justo y necesario!

En verdad es justo y necesario,
aclamar con nuestras voces,
y con todo el afecto del corazón,
a Dios invisible,
el Padre todo poderoso,
y a su único Hijo,
nuestro Señor Jesucristo.

Porque Él ha pagado por nosotros
al eterno Padre la deuda de Adán,
y derramando su sangre,
canceló el recibo del antiguo pecado.


Porque éstas son
las fiestas de Pascua,
en las que se inmola
el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra
las puertas de los fieles.

Esta es la noche,
en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

Esta es la noche,
en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.


Esta es la noche,
en la que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo,
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la Gracia
y son agregados a los Santos.
Esta es la noche,
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.

¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?
¡Qué asombroso beneficio
de Tu amor por nosotros!

¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo,
entregaste al Hijo!


Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado
por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa
que mereció tal Redentor!

¡Qué noche tan dichosa!
Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó
de entre los muertos.


Esta es la noche,
de la que estaba escrito:
"Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mi gozo".


Y así, esta Noche Santa,
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio, trae la concordia,
doblega a los poderosos.

En esta noche de Gracia,
acepta, Padre Santo,
este sacrificio vespertino de alabanza,
que la Santa Iglesia te ofrece
por medio de sus ministros,
en la solemne ofrenda de este Cirio,
hecho con cera de abejas.


Sabemos ya lo que anuncia
esta columna de fuego,
ardiendo en llama viva
para gloria de Dios.

Y aunque distribuye su luz,
no mengua al repartirla,
porque se alimenta
de esta cera fundida,
que elaboró la abeja fecunda,
para hacer esta lámpara preciosa.

¡Qué noche tan dichosa,
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano y lo divino!


Te rogamos, Señor, que este Cirio,
consagrado a Tu nombre,
arda sin apagarse para destruir
la oscuridad de esta noche,
y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.

Que el lucero matinal
lo encuentre ardiendo,
ese Lucero que no conoce ocaso,
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso,
por los siglos de los siglos.

R/: Amén

Luz que vence a la Sombra



ESTRIBILLO:
Como el grano de trigo,
que al morir da mil frutos,
resucitó el Señor.

Como el ramo de olivo,
que venció a la inclemencia,
resucitó el Señor.

Como el sol que se esconde,
y revive en el alba,
resucitó el Señor.

Como pena que muere,
y se vuelve alegría,
resucitó el Señor.

El amor vence al odio,
y el sencillo al soberbio,
resucitó el Señor.

La Luz vence a la sombra,
y la paz a la guerra,
resucitó el Señor.


Resucitó el Señor,
y vive en la palabra
de aquel que lucha y muere
gritando la Verdad.

Resucitó el Señor,
y vive en el empeño
de todos los que empuñan
las armas de la Paz.

Resucitó el Señor,
y está en la Fortaleza
del triste que se alegra,
del pobre que da pan.

Resucitó el Señor,
y vive en la Esperanza
del hombre que camina
creyendo en los demás.
Resucitó el Señor,
y vive en cada paso
del hombre que se acerca
sembrando Libertad.

Resucitó el Señor,
y vive en el que muere
surcando los peligros
que acechan a la paz.

ESTRIBILLO.

Resucitó el Señor,
y manda a los creyentes
crecerse ante el acoso
que sufre la Verdad.

Resucitó el Señor,
y vive en el Esfuerzo
del hombre que sin fuerzas
quedó por los demás.

Resucitó el Señor,
y está en la encrucijada
de todos los caminos
que llevan a la Paz.

Resucitó el Señor,
y llama ante la puerta
de todos los que olvidan
lo urgente que es Amar.

Resucitó el Señor,
y vive en el que queda
cautivo por lograrle
al hombre Libertad.

Resucitó el Señor,
su Gloria está en la tierra,
en todos los que viven
su fe de par en par.

ESTRIBILLO.

Alegre la mañana



ESTRIBILLO:
¡Alegre la mañana,
que nos habla de Ti!
¡Alegre la mañana!


En nombre de Dios Padre,
del Hijo y del Espíritu,
salimos de la noche
y estrenamos la aurora.
Saludamos el gozo
de la luz que nos llega,
resucitada y resucitadora.

ESTRIBILLO.

Tu mano acerca el fuego
a la sombría tierra,
y el rostro de las cosas
se alegra en Tu presencia.
Silabeas el alba,
igual que una palabra.
Tú pronuncias el mar
como sentencia.

ESTRIBILLO.

Regresa desde el sueño,
el hombre a su memoria.
Acude a su trabajo,
madruga a sus dolores.
Le confías la tierra,
y a la tarde la encuentras,
rica de pan
y amarga de sudores.

ESTRIBILLO.

Y Tú te regocijas,
oh Dios, y Tú prolongas,
en sus pequeñas manos,
Tus manos poderosas.
Y estáis de cuerpo entero,
los dos así creando,
los dos así,
velando por las cosas.

ESTRIBILLO.

Bendita la mañana,
que trae la gran noticia,
de Tu presencia joven,
en gloria y poderío.
La serena certeza,
con que el día proclama,
que el sepulcro de Cristo
está vacío.

ESTRIBILLO.

Cristo, nuestro hermano... ¡Iglesia alégrate! - ¡María alégrate!



Porque Cristo, nuestro hermano,
ha resucitado, Iglesia alégrate.
Porque Cristo, nuestro hermano,
ha resucitado, Iglesia alégrate.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Porque Cristo, nuestro hermano,
nos ha redimido, Iglesia alégrate.
Porque Cristo, nuestro hermano,
nos ha redimido, Iglesia alégrate.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Porque en Cristo, nuestro hermano,
hemos renacido, Iglesia alégrate.
Porque en Cristo, nuestro hermano,
hemos renacido, Iglesia alégrate.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Porque en Cristo, nuestro hermano,
todos somos hijos, Iglesia alégrate.
Porque en Cristo, nuestro hermano,
todos somos hijos, Iglesia alégrate.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.
Porque Cristo, nuestro hermano,
ha resucitado, María alégrate.
Porque Cristo, nuestro hermano,
ha resucitado, María alégrate.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Porque Cristo, nuestro hermano,
nos ha redimido, María alégrate.
Porque Cristo, nuestro hermano,
nos ha redimido, María alégrate.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Porque en Cristo, nuestro hermano,
hemos renacido, María alégrate.
Porque en Cristo, nuestro hermano,
hemos renacido, María alégrate.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Porque en Cristo, nuestro hermano,
todos somos hijos, María alégrate.
Porque en Cristo, nuestro hermano,
todos somos hijos, María alégrate.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Os doy un mandato nuevo



ESTRIBILLO:
Os doy un mandato nuevo,
os doy un mandato nuevo:

"Que os améis mutuamente
como Yo os he amado"
dice el Señor.
(2 veces).


La señal por la que el mundo
distinguirá a los cristianos,
ha de ser si nos amamos,
como Cristo nos amó.

Ha de ser si nos amamos,
como Cristo nos amó.
ESTRIBILLO.

Si el Señor, vuestro maestro,
os ha lavado los pies,
sus discípulos seréis,
siguiendo su mismo ejemplo.

Sus discípulos seréis,
siguiendo su mismo ejemplo.

ESTRIBILLO.

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