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Yo soy el camino firme



Yo soy la Luz del mundo,
no hay tinieblas junto a Mí.
Tendrán la luz de la vida
por la Palabra que les di.

ESTRIBILLO:
Yo soy el Camino firme,
yo soy la Vida y la Verdad.
Por mí llegarán al Padre
y al Santo Espíritu tendrán.


Yo soy el Pan de Vida
y con ustedes me quedé.
Me entrego como alimento,
soy el Misterio de la fe.

ESTRIBILLO.
Yo soy el Buen Pastor
y por amor mi vida doy.
Yo quiero un solo rebaño,
soy para todos Salvador.

ESTRIBILLO.

Yo soy la Vid verdadera,
mi Padre Dios el viñador.
Produzcan fruto abundante,
permaneciendo en mi Amor.

ESTRIBILLO.

Yo soy Señor y Maestro,
y un mandamiento nuevo doy:
"Que se amen unos a otros,
como los he amado Yo".

ESTRIBILLO.

Señor, no soy digno



ESTRIBILLO:
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya
bastará para sanarme.


Eres el Pan de Vida,
a todos das la paz.
Quien come de tu carne
por siempre vivirá.

ESTRIBILLO.
Somos el nuevo pueblo
que Cristo congregó,
vivamos siempre unidos,
testigos del amor.

ESTRIBILLO.

Vamos por esta vida
buscando la verdad,
la paz y la justicia,
un mundo que vendrá.

ESTRIBILLO.

Si me falta el Amor



Aunque yo dominara
las lenguas arcanas,
y el lenguaje del cielo
supiera expresar,
sólamente sería
una hueca campana,
si me falta el amor.

ESTRIBILLO:
Si me falta el amor,
no me sirve de nada,
si me falta el amor,
nada soy.
(2 veces).
Aunque todos mis bienes
dejase a los pobres,
y mi cuerpo en el fuego
quisiera inmolar,
todo aquello sería
una inútil hazaña,
si me falta el amor.

ESTRIBILLO.

Aunque yo desvelase
los grandes misterios,
y mi fe las montañas
pudiera mover,
no tendría valor
ni me sirve de nada,
si me falta el amor.

ESTRIBILLO.

Véante mis ojos



Véante mis ojos,
dulce Jesús bueno.
Véante mis ojos,
muérame yo luego.


Vea quien quisiere
rosas y jazmines
que, si yo te viere,
veré mil jardines.
Flor de serafines,
Jesús Nazareno.
Véante mis ojos,
muérame yo luego.


No quiero contentos,
mi Jesús ausente,
que todo es tormento
a quien esto siente.
Sólo me sustente
tu amor y deseo.
Véante mis ojos,
muérame yo luego.
Ven Dueño querido,
Rey de mis amores,
que ya han florecido
del huerto las flores.
Ya de mil colores
guirnaldas han hecho,
Véante mis ojos,
muérame yo luego.


Quién te habrá ocultado
bajo pan y vino.
Quién te ha disfrazado
Dueño Divino.
¡Ay, qué amor tan fino
se encierra en tu pecho!
Véante mis ojos,
muérame yo luego.

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