ESTRIBILLO:
Amante Jesús mío,
¡oh cuánto Te ofendí!
Perdona mi extravío
y ten piedad de mí.
Y ten piedad de mí.
Quién, al mirarte exánime,
pendiente de una cruz,
por nuestras culpas Víctima,
expirar buen Jesús,
de compasión y lástima
no siente el pecho herido,
habiéndote ofendido
con negra ingratitud.
Habiéndote ofendido
con negra ingratitud.
ESTRIBILLO.
Una ardorosa lágrima
vierte mi Salvador.
Tiende Su vista lánguida
buscando al pecador.
¡Ven, ven a Mí, hijo pródigo!
Jesús, muriendo, exclama:
"Ven, ven, mi Amor te llama,
dame tu corazón".
"Ven, ven, mi Amor te llama,
dame tu corazón".
ESTRIBILLO.
Llorad, cedros del Líbano,
mares, ríos, llorad.
Llorad, rocas del Gólgota,
que va Dios a expirar.
Llora, pecador pérfido,
y llora sin consuelo,
que osaste al Dios del Cielo
la mano levantar.
Que osaste al Dios del Cielo
la mano levantar.
ESTRIBILLO.
Triste, confusa y trémula,
mi alma henchida de amor,
con la pena más íntima,
implora Tu perdón.
Triunfaste, Rey pacífico,
Tu gracia es Tu victoria,
tuyo es el triunfo y gloria,
tuyo es mi eterno amor.
Tuyo es el triunfo y gloria,
tuyo es mi eterno amor.
Eres Madre Dolorosa,
roca firme junto al Hijo,
que se entrega por amor.
Fruto excelso levantado,
en el árbol nos redime,
traspasado de dolor.
Madre llena de amargura,
ojos de mirar el llanto,
con que llora el corazón.
Los que clavan a tu Hijo,
han clavado en Ti primero,
una espada de aflicción.
¡Oh dolor que tanto hieres!
hiere entero y dame vida,
ponle fin a mi dolor.
Pues ya duerme el Hijo amado,
solo quiero darle alcance,
fruto sazonado en flor.
Ved su cuerpo destrozado,
vedme a solas con mi pena,
grande como nadie vio.
He perdido mi camino,
se han llevado mi tesoro,
sol que en sombras se ocultó.
He causado, Madre Santa,
Tu dolor y el de tu Hijo,
me confieso pecador.
Quiero amarle en mis hermanos
y servir hasta la muerte
a Jesús, mi Redentor.
Nuevos hijos condenados,
despreciados, perseguidos,
dan la vida en esa cruz.
Si clamé por su condena,
quiero compartir con ellos,
los dolores de Jesús.
Sin defensa, sin justicia,
como oveja al matadero,
a la muerte se entregó.
Sin figura, sin belleza,
despreciado de los hombres,
nuestros crímenes llevó.
Madre Santa Dolorosa,
en su sangre beba el mundo,
la semilla de la paz.
Que los hombres queden libres
de mentira y de pecado,
y reciban su bondad.
¡Oh Cruz, única esperanza,
donde Dios salva a los hombres,
lleno de debilidad!
¡Árbol de copiosos frutos,
donde nace a nueva vida,
una nueva Humanidad!
Madre Santa Dolorosa,
que la sangre de tu Hijo,
nos alcance su perdón.
Que el fluir de su costado,
nos devuelva la esperanza,
nos renueve el corazón.