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Dijo que sí, María



Dijo que sí, María,
cuando al amanecer,
pudo ofrecer su casa
al Santo de Israel.

Era un jardín la Virgen,
Dios quiso ser clavel,
nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.
Nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.


ESTRIBILLO:
Dijo que sí, María,
y al recibirle a Él,
en su morada humilde,
nos acogió también.

Madre de Dios y nuestra,
Virgen de Nazaret,
en tu jardín de amores,
yo quiero florecer.
En tu jardín de amores,
yo quiero florecer.

Dijo que sí, María,
cuando al amanecer,
supo que Dios quería
en su jardín nacer.

Por Madre la pedía,
ella le dio su ser,
nunca mi pobre tierrra,
fuera tan buen vergel.
Nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.


ESTRIBILLO.

Dijo que sí, María,
cuando al amanecer,
Dios la envolvió en su sombra
con todo su poder.

De sus entrañas puras,
el cielo va a nacer,
nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.
Nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.


ESTRIBILLO.

Ave María, ora pro nobis



ESTRIBILLO:
¡Ave María! ¡Ave!
¡Ave María! ¡Ave!


Madre de la espera
y mujer de la esperanza,
ora pro nobis.

Madre de sonrisa
y mujer de los silencios,
ora pro nobis.

Madre de frontera
y mujer apasionada,
ora pro nobis.

Madre del descanso
y mujer de los caminos,
ora pro nobis.
ESTRIBILLO.

Madre del respiro
y mujer de los desiertos,
ora pro nobis.

Madre del ocaso
y mujer de los recuerdos,
ora pro nobis.

Madre del presente
y mujer de los retornos,
ora pro nobis.

Madre del amor
y mujer de la ternura,
ora pro nobis.

ESTRIBILLO.

Hijos de toda la tierra



Este es el trigo
que aquí te traemos,
pan que nos da madre tierra,
con el trabajo y sudor
de ese pueblo enamorado de Ti.

Traemos el vino,
fruto de las viñas,
sangre de la madre tierra,
con la alegría de todo
ese pueblo enamorado de Ti.

Junto a los dones,
venimos nosotros,
hijos de toda la tierra,
para sentarnos en torno a la mesa
que ha preparado tu Amor.

Este es el trigo
que aquí te traemos,
pan que nos da madre tierra,
con el trabajo y sudor
de ese pueblo enamorado de Ti.

Traemos el vino,
fruto de las viñas,
sangre de la madre tierra,
con la alegría de todo
ese pueblo enamorado de Ti.

Junto a los dones,
venimos nosotros,
hijos de toda la tierra,
para sentarnos en torno a la mesa
que ha preparado tu Amor.