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Madre de la Esperanza



ESTRIBILLO:
Te ofrecemos, María,
un canto de alabanza,
porque Tú eres siempre
nuestra alegría, y Tú eres
Madre de la esperanza.

Porque Tú eres siempre
nuestra alegría, y Tú eres
Madre de la esperanza.


Esperanza del hombre
que ha encontrado un camino.
Esperanza de aquellos
que han perdido ilusión.
Esperanza de quienes
ven oscuro el destino,
y esperanza de todos
los que creen en Dios.

ESTRIBILLO.
Esperanza del hombre
que al caer se levanta.
Esperanza de aquellos
que han caído en error.
Esperanza de quienes
han perdido la calma
y esperanza de todos
los que aman a Dios.

ESTRIBILLO.

Esperanza del hombre
que se esfuerza y avanza.
Esperanza de aquellos
que golpea el dolor.
Esperanza de quienes
no hablan ya de esperanza,
y esperanza de todos
los que esperan en Dios.

ESTRIBILLO.

Mi alma está sedienta



ESTRIBILLO:
Mi alma está sedienta de Ti,
Señor, Dios mío.


Mi alma está sedienta de Ti,
Señor, Dios mío.


Las aves encontraron un refugio,
su nido construyó la golondrina.
Quién pudiera, Señor,
junto a Tus atrios,
tener una morada de por vida.

ESTRIBILLO.
Dichosos los que habitan en Tu casa,
y pueden alabarte noche y día.
Tan solo una morada en Tus umbrales,
vale más que mil años de esta vida.

ESTRIBILLO.

Porque Tú eres el sol que me ilumina,
y el escudo que siempre me protege.
No permitas, Señor, que yo Te deje,
y evita con Tu mano mi caída.

ESTRIBILLO.

Dijo que sí, María



Dijo que sí, María,
cuando al amanecer,
pudo ofrecer su casa
al Santo de Israel.

Era un jardín la Virgen,
Dios quiso ser clavel,
nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.
Nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.


ESTRIBILLO:
Dijo que sí, María,
y al recibirle a Él,
en su morada humilde,
nos acogió también.

Madre de Dios y nuestra,
Virgen de Nazaret,
en tu jardín de amores,
yo quiero florecer.
En tu jardín de amores,
yo quiero florecer.

Dijo que sí, María,
cuando al amanecer,
supo que Dios quería
en su jardín nacer.

Por Madre la pedía,
ella le dio su ser,
nunca mi pobre tierrra,
fuera tan buen vergel.
Nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.


ESTRIBILLO.

Dijo que sí, María,
cuando al amanecer,
Dios la envolvió en su sombra
con todo su poder.

De sus entrañas puras,
el cielo va a nacer,
nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.
Nunca mi pobre tierra,
fuera tan buen vergel.


ESTRIBILLO.