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Dichosos para siempre



Dichosos son los pobres
que libres se mantienen,
del peso y las cadenas
con que el dinero oprime.
El Reino de los cielos
es suyo de verdad.
Dichosos para siempre,
con Dios ellos serán.


Dichosos los que lloran
y beben amargura,
de lágrimas y penas,
un día y otro día.
De gozo y bienandanza
colmados se verán.
Dichosos para siempre,
con Dios ellos serán.


Dichosos los que viven
en clima de humildad,
vertiendo por doquiera
raudales de bondad.
Gran premio les espera:
la tierra heredarán.
Dichosos para siempre,
con Dios ellos serán.


Dichosos los hambrientos
de paz y de justicia;
dichosos los sedientos
de amor y de equidad.
Un día serán hartos
de gozo celestial.
Dichosos para siempre,
con Dios ellos serán.

Dichosos los que muestran
entrañas de bondad,
y de misericordia,
con todo ser mortal.
Perdón en abundancia
de Dios alcanzarán.
Dichosos para siempre,
con Dios ellos serán.


Dichosos son los limpios
como agua manantial,
que corre inmaculada,
camino de la mar.
Podrán, de Dios, el rostro
sin velos contemplar.
Dichosos para siempre,
con Dios ellos serán.


Dichosos los que truecan
el odio por la paz,
y a uno y otro ofrecen
el beso de amistad.
El corazón de todos,
ellos poseerán.
Dichosos para siempre,
con Dios ellos serán.


Dichosos los que sufren,
por causa de mi nombre,
torturas y martirio
sin dar un paso atrás.
Serán merecedores
del reino de los cielos.
Dichosos para siempre,
con Dios ellos serán.


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