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Pues padeciste (Alabado)



ESTRIBILLO:
Pues padeciste, por Amor nuestro,
Jesús bendito, sed mi remedio.


Orando al Padre, Te veo en el huerto,
Tu sacra sangre, regando el suelo.

Sangrientos lobos Le llevan preso,
y a Anás presentan aquel Cordero.

ESTRIBILLO.

Cruel bofetada, da un hombre fiero,
con que lastima Su rostro bello.

En dura cárcel, ¡ay, Dios eterno!
sufres humilde crueles tormentos.

ESTRIBILLO.

Túnica blanca, Herodes terco,
a Jesús viste, cual hombre necio.

A una columna atado a tiento,
lleno de llagas Su santo cuerpo.

ESTRIBILLO.

De agudos juncos, corona han hecho,
y de vil caña, le dan el cetro.

"Ecce Homo" dice el juez al pueblo,
mas éste pide que muera luego.

ESTRIBILLO.

Pilatos firma contra mi dueño,
que muera infame, en un madero.

Ya la cruz carga, mi Nazareno,
¡ay! que mis culpas son aquel peso.

ESTRIBILLO.

Tres veces postra el duro leño,
en tierra, el Hijo del Padre Eterno.

Su amante Madre lo encuentra tierno,
y queda herido de ambos el pecho.

ESTRIBILLO.

El de Cirinia, Simón por nombre,
le ayuda presto y sube al monte.

Mujer piadosa le ofrece un lienzo,
y el Rostro santo recibe en premio.

ESTRIBILLO.
A las que lloran por sus tormentos,
que lloren manda, por sí y su deudos.

Con crueles clavos, en tronco acerbo,
clavan verdugos al Rey del Cielo.

ESTRIBILLO.

De la Cruz hace cátedra el Verbo,
dando doctrina al Universo.

En la primera, ruega por esos,
que le atormentan con raro ejemplo.

ESTRIBILLO.

La Gloria ofrece a un ladrón recto,
y en confesarle, su Rey Supremo.

Luego encomienda, de amores lleno,
a Juan su Madre, desde aquel tiempo.

ESTRIBILLO.

Desamparado de Dios inmenso,
se queja triste de sentimiento.

Siguen las penas y ya sediento,
dice que se halla de más tormento.

ESTRIBILLO.

Que está acabado, clama el Misterio
de redimirnos, que era Su intento.

Y en santas Manos del Padre eterno,
entrega Su alma y último aliento.

ESTRIBILLO.

Llega el soldado con cruel acero,
Su costado abre, que es feliz puerto.

De aquel cadalso y trono regio,
Su cuerpo bajan, todo deshecho.

ESTRIBILLO.

La tierna Madre prepara lecho,
en Su regazo para Su centro.

Y en un sepulcro del todo nuevo,
aquel santuario queda cubierto.

ESTRIBILLO.

Pues penas tantas son de Amor eco,
Jesús bendito, sed mi remedio.

Ten piedad, Dios mío, dame Tu perdón



Ten piedad, Dios mío, dame Tu perdón.
Soy un peregrino, soy un pecador,
vengo arrepentido,

¡Ten piedad, Señor!
Vuelve a mí Tus ojos, con amor.


Lejos de Tu casa, de Tu bendición,
malgasté mi vida en la perdición.
Roto y pobre vengo,
¡Ten piedad, Señor!
Vuelve a mí Tus ojos, con amor.


A Tus puertas llamo, sé que me abrirás.
Con los pecadores muestras Tu bondad.
A salvarnos vienes,

¡Ten piedad, Señor!
Vuelve a mí Tus ojos, con amor.

Bienaventurados los misericordiosos



Levanto mis ojos a los montes,
¿quién me ayudará?
La ayuda me viene del Señor,
por Su gran compasión.

Aún cuando estamos en el error,
nos abraza con Su amor.
Con Su sangre, nuestro dolor,
al fin se sanará.

ESTRIBILLO:
¡Bienaventurados,
los misericordiosos,
porque ellos
alcanzarán misericordia!

¡Bienaventurados,
los misericordiosos,
porque ellos
alcanzarán misericordia!
Si no perdonamos, ¿quién ganará?
¿quién puede sostenerse en pie?
Si Él nos perdona, nosotros también,
¡hagamos como nuestro Dios!

ESTRIBILLO.

En la Cruz Él nos redimió,
de la tumba resucitó.
¡Jesucristo es el Señor!
Al mundo hay que anunciar.

ESTRIBILLO.

Hay que soltar el miedo y ser fiel,
con la mirada en Su Amor.
Confiar porque Él resucitó.
¡Vive el Señor!

ESTRIBILLO.
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